Sara

Sara trabaja como limpiadora, pero como muchos en su gremio, se ha quedado sin trabajo. Vive con su hija de 25 años, que tampoco trabaja y su cuñada que sufre una enfermedad que le impide movilizarse y Sara la está cuidando mientras a la vez forma parte de un grupo de voluntarios que llevan comida a familias más desfavorecidas. También realiza la compra a algún vecino que lo necesita. Sin personas como Sara muchas otras estarían desatendidas, solas y en situaciones de vulnerabilidad extrema. Es hora de empezar a reconocer su rol en la sociedad y a valorarlo. Ahora y siempre. Porque cuando todo esto pase, seguirán cuidando de todos nosotros, de nuestros espacios y de todo lo que amamos para que podamos seguir con nuestras vidas. Así de importantes son. Gracias Sara Guerrero.

Sara